Nada mas llegar ha sido como si el conejo blanco del cuento de Lewis Carroll nos viniera a recibir y hubiesemos caido de golpe en un mundo de cuento y fantasia.
Enormes jirafas que esconden escaleras, te conducen a pequenas habitaciones dentro de los mismos arboles. A traves de puentes como los trapecios y las cuerdas flojas de los circos llegas a la casita de los tres osos, en cuya cama parece haber dormido ricitos de oro.
Paredes azules y mosaicos de cristales hacen que puedas oir el rumor de las olas, a pesar de que estemos en plena montana. Si continuamos por el jardin, y nos agachamos para no quedar atrapados por las gigantes telaranas de cuerda, encontraremos pequenas mesitas, como si estuvieran esperando a los siete enanitos. Desde alli te puedes sentar entre las enormes setas, y observar la magica casa que en su dia una mujer diseno para recordarnos que los cuentos no son del todo fantasias.
com un conte de fades... :)
ResponEliminapetons!!
Soc la Montse (la tieta), us tinc molta enveja perque aquí, a Castelló, no passa res interessant. Estic assajant la meva capacitat amb això dels blogs, la tècnica em supera....!!! ji,ji,ji. Bé cuide-se i passeu-s'ho molt bé ptonets.
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