El tren hacia Vietnam salia a las 18:30h desde Nanning. Hora de llegada a Hanoi a las 06:00h de la manana. Doce horas de viaje, de las cuales apenas dormimos cuatro. No por falta de sueno, sino por el tiempo que nos tuvieron retenidos en las diferentes fronteras.
Primera parada del tren, a las 21:30h, control en la frontera china. Nunca antes habia pasado una frontera terrestre, y mi primera experiencia es ni nada menos que de China a Vietnam.
De forma inesperada abren la puerta del camarote donde estabamos tres militares chinos conjuntamente uniformados de verde con sus gorras y medallas. Gracias a la traduccion de nuestra companera de literas, le entregamos los pasaportes.
Segundos, minutos eternos de silencio, no porque solo seamos once pasajeros en todo el tren, sino por la impresion y la intimidacion de sus miradas al comprobar repetidamente nuestras fotos, hace que hasta nuestra respiracion se pare para no molestarles en sus rutinarios controles.
Por fin se van, pero no acaba aqui la inspeccion. Todos los pasajeros, incluidos los trabajadores del tren, tenemos que coger las maletas y bajarnos del tren. Volveremos a pasar nuestras bolsas, como tantas veces antes lo hemos hecho en el metro, por los rayos X.
Todo correcto, volvemos todos a subir al tren, este se pone en marcha, son las 23.30h.
Media hora mas tarde, volvemos a repetir el control en tierra vietnamita, pero ahora sera totalmente diferente. Otra vez todos a bajar del tren con nuestras mochilas. Rellenar formularios, entrega de pasaportes, esperar y pagar 1 yuan (moneda china) por persona. Esta es la rutina fronterera en Vietnam.
Mientras esperabamos en la estacion a que nos devolvieran nuestra documentacion, nos fijamos que en una de las paredes hay diferentes relojes con la hora de distintas ciudades del mundo, pero falta uno. Nos acercamos curiosos a leer el nombre de la ciudad cuyo reloj faltaba...New York...EEUU...no creemos que sea un simple reloj estropeado...
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¡Que viaje más emocionante! y que bonitas fotografias, toda la familia seguimos vuestras aventuras.
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