dimarts, 24 de febrer del 2009

La magia escondida en la selva

Despues de un largo y pesado viaje de diez horas por las tortuosas carreteras de Camboya, nos cruzamos el pais y llegamos a Siem Reap. Desde alli nos esperaban tres dias en donde nuestras fantasias infantiles de arqueologia darian rienda suelta.

No era dificil ponerse en la piel del propio Indiana Jones, cuando lo que nos rodeaba era la mismisima selva en donde se encuentra uno de los mayores restos arqueologicos de la antigua civilizacion Khemer, Angkor. Y aunque sabiamos que no lo podiamos ver todo por la cantidad de templos que habia, estabamos dispuestos a disfrutar del entorno y a descubrir que se escondia entre los gigantescos arboles milenarios.

Botellas de agua en mano y un par de viejas bicicletas era todo lo necesario para llegar hasta Angkor.
Seis kilometros separan Siem Reap de las ruinas. Poco a poco, tras cada pedaleada, ibamos dejando atras los edificios de la ciudad, las calles asfaltadas, los claxones de las motos...y dieron paso a extranos pero excitantes ruidos provinientes de la
s copas de los arboles, mariposas gigantes que se cruzaban con nuestras ruedas y monos despreocupados que iban y venian.
Estabamos en Angkor, donde la selva parece
conocer el gran valor de estos antiguos templos de una
de las mayores civilizaciones asiaticas, y los protege ante cualquier amenaza.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada